viernes, 24 de agosto de 2007

Los desajustes de la conciencia o aquellas razones que nos obligan a desprendernos de casi todo


Nos pensamos la vida con dificultad porquè seguramente tenemos razón en creer que eso que se nos da nos cuesta de soportar. No por tantas cosas. Encontrarnos en la naturaleza abierta al horizonte nos sobrecoge a veces y nos recuerda la mística que Simone Weil , filósofa que se entregó a las causas perdidas nos supo retratar muy bien. También encontrarnos con un otro diferente que nos abraza y nos mira tiernamente en los momentos sin sentido nos halaga enormemente. O eso de configurar nuestros espacios con hijos, pareja, coches, casa, trabajo seguro... nos da la apariencia de que estamos para algo, para algo que no acabamos de apreciar. Sin embargo lo que la tradición nos marca con sus normas, sus deberes, sus perjuicios, sus quejas a menudo nos embarga en un camino tortuoso y desagradable que nos lanza a ciertos vacios personales. ¿Acaso no nos estamos traicionando tantas veces mintiendonos sobre lo que somos, lo que nos parecemos, lo que pretendemos creernos? Puede que nos sintamos desconcertados por aquello que nos cuesta acceptar de nosotros msmos. Lo que no alcanzamos a entender de nosotros mismos. Por eso existe quien se busca sus sueños , sus ilusiones. Otros aprenden a vivir con lo que son, con lo que saben, con lo que les inquieta. No hay nada más, no hay nada más.

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