jueves, 19 de febrero de 2009

BUENAS RAZONES Y BUENAS MANERAS


Es curioso este ir y venir de nuestra sociedad.Hay quien permanece siempre quieto para no enfrentarse al mundo , otros acurrucaditos se van acercando poco a poco hacia los demás, unos insisten en hablar correctamente, nosotros nos quedamos casi siempre mirando y observando con atención que hacen los demás. Caminar no resulta fácil cuando se nos exigen perfiles de estrellato o de hombre adaptado al medio. Por eso suena casi siempre canciones que nos hablan de amor, de paz, de respeto... Decimos que estamos en un ejercicio de responsabilidad por eso nos convertimos en expertos en casi todo. Sin ningún tapujo todos opinamos sobre la vida que se marcha a ratos y regresa otros , momentos, para recordarnos que no estamos solos ni solas. Quienes continuan insistiendo que debemos plantearnos nuestros ritmos en el caminar seguramente se sirven de sus eufemismos para colarnos que las buenas maneras y formas son el trampolín de la felicidad. Un gesto no es más que un gesto. Una palabra no és más que una palabra. Por eso entre el fondo y la forma hay quienes mirando por los balcones de la vida prefieren quedarse con la forma de esa refinada educación sentimental como apuntava Gustave Flaubert. Pero quienes hace tiempo nos apeamos en una de las caminatas y paseos porque no nos gustaba oler a melisa y heno de pravia , ahora nos sentimos en la cuneta como incapaces de entender lo que nos hablan. Las técnicas de replantearnos lo que hacemos, lo que decimos, lo que vivimos en el fondo siempre nos han llevado a encontrarnos cada vez más en una encrucijada de caminos. Seres bicefálicos que con nuestra esquizofrenia nos permitimos el lujo de dictaminar, decir, señalar,... pero me temo que siempre nos pasa que miramos el dedo que señala en lugar de fijarnos en el lugar hacia donde se apunta. Replantearse lo que uno hace no está mal siempre y cuando pueda ejercer sobre él una verdadera ética de la conciencia y no una estética existencial que obliga a que fondo y forma no se parezcan en nada. ¿Cómo puedo estar bien si saludo con unos buenos dias pero mi dolor de estómago al ver las caras se incrementa? ... Reivindicar el derecho a no tener formas, a no usar de ellas como un material de cambio para hacer de los demás un camino fácil.

1 comentario:

Muriel dijo...

A mi entender, caminar por la cuneta, estar fuera del camno que sigue la mayoría, es, simplemente, decidri tomar otro camino, ni mejor ni peor, diferente. Efectivamente, a mi entender, no hay que mirar el dedo, sino el lugar que apunta.
Incluso hay caminos en los que te encuentras con pedruscos informáticos que no te dejan llegar donde quieres ir, aun siendo jueves. Es entonces cuando nos podemos replantear rutas alternativas.

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