lunes, 19 de noviembre de 2007

Desventuras de una oveja perro o un perro oveja


Aquel dragón " wiwiwiwi" parecía bostezar de manera ofensiva. Los nenúfares arrinconados en la laguna seguian el compás despierto de los zapateros. Esos danzaban entre los destellos que agua y luz solar proyectaban encima la superfície. Nadie paraba atención sin embargo a esa oveja perro que con sus patitas , que le aguantaban la cabeza peluda y más que peluda, soñaba con ser mayor algún día. La casa no era una mansión sinó más bien un caserón grande con un garaje ordenadamente pulido , una cocina grandiosa que entraba luz por todas partes y aquella sala. Immensa como un campo de futbol de tercera división. El dragón a veces asomaba la cabezita por entre los porticones de las ventanas para ver si cazaba al vuelo alguna señorita mosca o un señor mosquito algo despistado. En aquel lugar parecía que el tiempo no existía, el ruido no alcanzaba a nada ni a nadie. Por eso todo parecía quieto, parado , immóbil .....

La oveja perro despreocupada y ausente en sus sueños de alcanzar algún día una fama como la primera de la especie se dispuso a moverse por el salón hacía el primer piso lleno de habitaciones que todas ellas se guardaban del cielo con enormes vigas de madera barnizada. La casa no tenía nada de decoración puesto que no la necesitaba. A lo lejos un arbol de navidad, un abeto , que alguien un día planto por eso de quien no planta algo, no escribe un libro y no tiene un hijo, no es nadie. A lo lejos una mirada perdida se miraba la escena como si quisiera ir apuntando en su libreta las notas que demostrasen que esa oveja perro que se le llamaba >kant<.

Kant veía así como sus sueños le llevaban a vivir aventuras increibles en aquellos parajes como aquel día que le enseñaron como subir por las escaleras a cuatro patas mientras le iban hablando y consolando de que no debía tener miedo en subir una escalera hacia el piso superior. Otro día con la visita de un murcielago se levantaban las batallas más campales para desatar entre escobazos las guerras más perdidas y desafortunadas porque nunca alcanzaban el blanco. Así la vida de un perro oveja o oveja perro transcurría a diario entre mi imaginación y las otras.

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