lunes, 12 de noviembre de 2007

QUIEN ESTÁ PREPARADO PARA SER POLÍTICO?

Hablando con Platón a través de sus diálogos nos encontramos en el libro VII de "La República" cuando Sócrates aconseja a Glaucón que sepa diferenciar los políticos que se preocupan por la ciudad de quienes sólo buscan el interés y el beneficio propio. Ya en esa época seguramente la llamada "educación para la ciudadanía" debía ser tema de preocupación y de debate. ¿Qué ocurre con la baja o escasa participación de la ciudadanía con las instituciones políticas del estado ? Y tal como expresa el propio Platón quienes no han estado educados, cuidados por la propia ciudad y sus instituciones no sienten ninguna obligación hacía el interés público. El debate entonces entre aquello que llamamos público que debería ser coincidente con la voluntad general de todos los ciudadanos y las ciudadanas no se vincula a los intereses personales y privados de cada uno de los ciudadanos. En este sentido advierte el propio Platón que muchos politicos no se sientan con obligaciones ni deberes con quienes nada tienen en común, ni persigan el Bien de la comunidad. Sólo quienes han sido educados , cuidados, protegidos, vigilados por la propia ciudad sabe que se debe moralmente, políticamente al beneficio de toda la ciudadanía. La diferencia entre los demagogos que hablan en función de sus beneficios personales y quienes persiguen el bien de todos y cada uno de los ciudadanos no está más que en saber renunciar al interés propio, al bien personal, al deseo de poder, al instinto de liderazgo. Asi cada ciudadano recuperando su capacidad , aquella que le atribuye unas determinadas cualidades, podrá conseguir ese equilibrio perfecto que es la ciudad ordenada, organizada , o sea, justa. La justícia no será más que el equilibrio o harmonía entre cada ciudadano o ciudadana y sus capacidades, sus cualidades, sus excelencias, sus facultades. La educación adquiere así un papel de cuidar-se para cuidar-nos, un papel de ceder mis intereses en beneficio del capital social de cada uno de nosotros. Ese capital social hace que nuestra mente, -el alma platónica- se encuentre en constante devaneo para avanzar hacia la meta final. Un pasearse con uno mismo por los caminos oscuros y claros del corazón dormido, de la razón sentida, del deseo amable. Por eso Platón nos da una gran lección : la sociedad vive de sus deseos, en sus pasiones y de su sabiduría. Hay que saber encontrar el equilibrio entre amor(razón) sexo( deseo) placer ( pasión). Hay que educarse para construirse dia a día , por el camino tortuoso de un mundo de sombras habitadas por funambulistas, por titiriteros, por embaucadores, por magos, ilusionistas, por payasos de circo. Entre esta realidad huidiza, carente de estabilidad se mueve nuestra liquida sociedad de temporalidades, de instantes, de momentos fugaces, de stand's bay, de provisionalidad... Quizás debieramos entender que como Platón nos decía la auténtica immortalidad la encontraremos al final del camino en ese paseo que nos conduce a ninguna parte.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mis actuales paseos me conducen a la nada. Al vacío.
Y, sinceramente, no sé que hacer. Porqué si me preocupo por los otros, nadie se preocupa por mí.

¿Soy, entonces, yo la "tonta"? ¿O lo són los demás, al no saber preocuparse de otra cosa que no sea ELLOS?

Judith Moré

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