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jueves, 22 de julio de 2021

¿DONDE ESTÁ DIOS ? SIMONE WEIL



La intrépida reflexión sobre la pregunta de Adorno : Se puede escribir después de Auschwitz se puede extrapolar a otro tipo de situaciones anteriores o posteriores. Si ese "Lager" representa la barbarie, el horror y la falta de dignidad de lo humano. Frente a este después se encuentra la posibilidad de volver a confiar en el ser humano. 
En algunos viajes a estos campos del nazismo el encuentro con los espacios y con las víctimas sugiere muchas preguntas sin respuesta. Incluso para un pueblo como el judio víctima de un genocidio interrogarnos sobre donde estaba Dios en esos momentos nos debería hacer reflexionar a cerca de esa experiencia . Cuando algunos adolescentes muy alejados de esta época frente a las vitrinas de los barracones llenos de cabellos humanos o de zapatos o de enseres lloran , resulta difícil darles algun consuelo sobre esa vivencia directa del momento. Pasa lo mismo con la pregunta que puede uno hacer sobre como vivir la espiritualidad como pueblo judio frente a este silencio del Dios de Abraham o Isaac . 
Quien conozca un poco el Antiguo Testamento sabe que el Libro de Job puede dar respuestas a este desencuentro entre el practicante, el creyente, el religioso, el místico y la historia. 
Simone Weil entendía la espiritualidad como algo cercano a la mística y en cierto sentido recuerda algo a el filósofo vienés L. Wittgenstein que vincula el término a el sentido de la existencia más allá de una posibilidad de lenguaje . Vease el Tractatus 6.41 , &  6, 4312 . "la solución del enigma de la vida en el espacio y tiempo reside fuera del espacio y el tiempo. Aunque sea una opción la mística comunicable pero no transferible. 
Pero regresando a la pensadora tal como ella sostiene este elemento místico és un "metaxu" ( en griego) puente entre el ser y lo Absoluto. En esta línea su desvinculación del catolicismo por su recorrido vital ajeno a las condiciones que el ser humano debería tener en cuanto a la dignidad y comunidad resultará evidente en la pensadora. Y por otra parte la concepción de un cristianismo como "la religión de los esclavos" tal como Nietzsche había sugerido parecen dirigir a Weil hacia caminos personales de espiritualidad . 
Resulta interesante entender que cuando la religión no vence frente al dolor y la muerte nace entonces una linea directa con lo sagrado, desconvertido en ritualización y en trampa y revelado como experiencia íntima con Lo Otro y su otredad. Existe una realidad contingente que convierte lo humano en vulnerable como en estos tiempos y la pandemia vírica ... La ausencia de una religiosidad intrínseca convierte el carácter antropológico de lo humano en una búsqueda hacia el sentido extramoral y extraético. 
En esa singularidad de los hechos que se viven , como el caso de Weil la guerra civil espanyola, el trabajo en las fábricas, el rechazo social por su condición de judia en las universidades , la estigmatización por parte del poder de los ricos frente a los pobres, ...  no se presenta la mística como una diferencia específica sinó más bien como una posibilidad de reflexión sobre el sentido de la existencia, 
Lo humano entonces recobra el sentido de lo excepcional y conduce su presencia hacia los grandes ausentes , los otros. ¿ Quienes son los otros y las otras?  Frente a la necesidad de la religión la pensadora nos piensa la no utilidad la no negociabilidad de la espiritualidad entendida como lo necesariamente inecesario. Prescindir de un Dios que es al uso para vivir en lo Absoluto como presente siempre en todos y todas las realidades. De ahí su idea de amor y perdón como algo que va más allá de ideologias , diferencias,  diversidades . Solo se ama lo que compromete con lo que uno siente, cree y piensa , por consiguiente amar és aceptar lo contrario , lo ajeno , lo incómodo para atravesarlo plenamente. 
Weil en su "Prologo" al estilo de la mística de San Juan de la Cruz se entrega a la naturaleza como la fuerza que le mueve  y la conmueve en un espacio en permanente diálogo e interrogación. No te atrevas a no mirar hacia lo que te conmueve, gira el rostro y observa aquello que te sugiere humanidad. 
Por eso hay más invitaciones para no creer , para no desear sino aquello que nos gusta, para no ver lo que nos incomoda, para no sentir lo que no nos apetece. Ser un creyente no practicante como la opción fácil que recoge el momento actual , como bañarse en la piscina del vecino y no dar las gracias ni al entrar ni al salir. 
Dios calla frente al que asalta con su soberbia la piscina del vecino y en su silencio enmudece frente a todos quienes desean el mal . La experiencia de Weil es única porque aguarda frente al muro y encuentra un silencio rompedor que angustia . ¿Cómo dar sentido a aquello que sólo se explica sin sentido alguno ? 

Por eso la experiencia mística no es algo extraordinario sinó todo lo contrario ; se encuentra en la subida a una montaña, en la mirada de un bebe, en el gesto de amabilidad de un anciano, en la risa de un niño, en la capacidad de perdon de unos padres, en la palabra bonita de un soldado o un policia a un hombre enajenado, Pensar en Dios , en la mística está más allá de la propia experiencia de maldad, incertidumbre o de rencor, de rabia e ira, de odio y venganza, se encuentra en la sinrazon de quienes dejan de pensar en ellos y ellas mismas y empiezan a ver al otro como otredad ,. 

 

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